Cómo trabaja los casos laborales
Una fiscalización de SUNAFIL casi nunca se pierde en el recurso final: se pierde antes, en la inspección y en los descargos. Lo que no se alegó ni se acreditó en esa etapa llega debilitado a todas las siguientes, porque el expediente se arma ahí y después solo se revisa. Por eso el trabajo empieza por lo que suele descuidarse: qué pidió el inspector, qué se entregó, qué quedó documentado y con qué fecha.
El segundo criterio es de expectativas. Antes de recomendar un recurso conviene decirle a la empresa o al trabajador qué probabilidad real tiene esa vía, cuánto va a demorar y cuánto cuesta sostenerla. Eso no se responde con intuición: se responde mirando qué viene resolviendo el Tribunal en esa materia concreta.
De ahí sale la tercera parte del método, que es la que da nombre a este sitio: leer las resoluciones del Tribunal de Fiscalización Laboral en volumen, no de una en una, para saber qué argumentos prosperan y cuáles se rechazan de forma sistemática.